En realidad, fue algo más que lo de Gaudí. Más bien nos ocupamos de ver varios edificios modernistas.
Arrancamos bien temprano por el Palau de la Música Catalana. Un edificio bellísimo, que recorrimos con una visita guiada. No tenemos fotos del interior, por eso les pongo el link, para que vean a qué me refiero con "bellísimo". Bien modernista, fue construido por Domenech i Montaner (junto con Antoni Gaudí y Puig i Cadafalch fueron algo así como Los Tres Chiflados del modernismo catalán, dicho con el mayor de los respetos).
Después de ahí el circuito clásico por el Eixample (Ensanche en castellano, es la expansión de Barcelona, bien planeada desde lo urbanístico, a comienzos del siglo XX). Puntos altos en las obras de Gaudí: Casa Battló y, por supuesto, La Pedrera.
Estuvimos más de una hora en la cola, un tiempo absolutamente justificable. Vimos el Espacio Gaudi, en el ático, que es un museo de la obra completa de Gaudí, más allá de La Pedrera. Y, por supuesto, la fantástica azotea, con esos extraños habitantes de colores.
De ahí, a comer algo, y a seguir: esta vez, en metro, hacia la monumental Sagrada Familia.
Apreciar "en vivo" la real magnitud de esta obra, sabiendo que Gaudí (un hombre de gran Fe, a quien algunos llaman "el arquitecto de Dios") trabajó en ella durante 40 años, y que murió en la pobreza, atropellado por un tranvía mientras caminaba distraído, tal vez pensando en algún problema a resolver en el Templo, impregna a toda la visita de un barniz entre heroico y quijotesco y místico respecto del que nadie (creo) puede permanecer indiferente. Las maquetas que hizo el tipo, los estudios, los modelos estructurales, y todo para una obra que, como era común antes, aunque a nosotros nos cueste creerlo, sabía que no iba ver terminada... ¡qué apasionado! Realmente, uno de esos hombres que dejan el mundo distinto luego de su paso. ¿De cuántos se puede decir lo mismo?
Después, aterrizamos violentamente en el consumismo del siglo XX: en la Plaza Catalunya, la Rambla, la Carrer dels Tallers, el Portal de l'Angel... ¡un hormiguero insoportable de gente comprando para las fiestas! Acá los regalos llegan en Reyes, así que los comercios hoy están ... on fire! Menos mal que está la crisis... qué lo parió.
Al final, una fotito en el famoso Bar Els Quatre Gats, escenario importante en La Sombra del Viento.












2 comentarios:
Queridos/as!
Desde Benito (rincón desértico de Devoto)gozando de un hueveo imponente, me zambullo en los días que estaran exprimiendo a pleno, ahora en Barcelona.
Panzada "Arte", como decís, Ariel. (Igual no polemizo porque se trata de emociones,no?)
La obra de Gaudí "in situ"...guau!
Y lo que conozco de Picasso (lo recuerdo de mi época de estudiante de diseño)...no sé por qué...me gustaba.
Bueno, opiniones aparte, me hace ASI de feliz que anden llenándose los sentidos con tanta cosa nueva e increíble.
Abrazos milessss!!!!
Gaby
Aunque esta parte del trip ya pasó, me detengo acá para acompañarte en la DICHA INIGUALABLE de haber estado en esta ciudad de la hostia, admirando al inmenso Gaudí (nunca olvidaré el temblequeo "peral" que se me produjo cuando ví por primera vez La Sagrada Familia... mierda!)
Que el deslumbre no se detenga, Gordi!
Besos, FAbita
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