Lo de hoy fue presenciar lo que debe ser el techo del glamour. Es que los Champs Èlysèes le pasan el trapo a todo lo que yo haya visto en el poco mundo que conozco... ¿5th Avenue en NY? ¿Rodeo Drive en Beverly Hills, CA? ¿Passeig de Gracia, Barcelona? ¿Av. Alvear, Buenos Aires?... Muchachos y muchachas, vengan a ver el lugar de donde todos se copian... ¡París!
Bueno, luego de esta introducción bala que me vi obligado a escribir, vamos al detalle de un nuevo día maravilloso en la increíble, admirable, bellísima Ciudad Luz.
Arrancamos temprano para el Louvre. El día, radiante y helado como el de ayer, ideal para disfrutarlo por el blanquísimo Jardín de las Tullerias, caminando hacia el museo. Eran cerca de las diez de la mañana, pero el sol pegaba en forma casi horizontal, como si estuviera amaneciendo (de hecho, casi estaba amaneciendo)
En el Louvre nos maravillamos con las esculturas romanas, griegas y etruscas, y con toda la pintura italiana de los siglos XIII al XVI, hasta llegar a, sí, la famosíma Mona Lisa. Aunque sea un lugar común, hay que decirlo: no se puede apreciar bien la obra. Entre la distancia y la posición a la que hay que pararse para observarla (de frente, lejos; de costado, un poco más cerca) y los reflejos en los vidrios de seguridad, es mucho lo que uno se pierde. Vale igual por la sensación de "tenerla ahí". De paso, enfrentada a La Gioconda, también hay un cuadro importante, y muy impresionante hasta por el tamaño: Las bodas de Canáa, de Veronese.
Volvimos a ver las esculturas para admirar las cosas que hacía esta gente unos 100 o 200 años a.C... Por ejemplo, la Victoria alada de Samotracia, y finalmente, la otra estrella que fuimos a ver: la Venus de Milo. (*)
Se sabe que el museo es casi eterno, así que para no volvernos locos, y para respetar nuestro lema ("dejemos algo para la próxima"), cortamos ahí nomás, luego de un par de horitas. Eso sí: el gift-shop no se salvó de la abuela Lola...
Desde ahí, una caminata bordeando el Sena, hasta la Plaza de la Concorde nuevamente. Reparadores paninis fueron deglutidos como Dios manda, en un banquito rodeado de hielo. Las palomas, los gorriones y un cuervo nos acompañaron en el almuerzo, que nos renovó energías para encarar la etapa más glamorosa de este viaje: los Champs Èlysèes.
No es mucho lo que puede verse en algunas fotos que pongo acá (no olviden que tenemos links, acá a la derecha, a los álbumes de fotos completos), pero no sé si porque era sábado, o por las rebajas (soldes), o porque siempre es así... la cuestión es que, por un lado, estaba lleno de gente (aunque luego de Madrid y Barcelona pre-fiestas ya no me asusto de nada) pero por otro lado, el nivel de elegancia de la gente (en especial de las chicas/mujeres/damas) le hacen a uno entender que acá la palabra "moda" no es una palabra más como cualquier otra... las chicas francesas se las arreglan para que "moda" sea sinónimo de "elegancia", algo que no se ve en muchas partes del mundo en tan alta proporción.
(hasta Citroën tenía su salón acá...)
Finalizado esta reseña digna de Vogue, continuemos con el relato. Ya en pleno crepúsculo (17:30 hs más o menos... ¡maldito hiver!) nos encaminamos con el Metro hacia la estación Gare du Nord, con el objetivo de averigüar posibilidades para nuestro viaje a Brujas.
Nos bajamos en la estación de metro La Chapelle, y comenzamos a caminar por la Rue de Faubourg Saint Denis. Íbamos bien, pero el perfil fuertemente inmigrante de este lindo vecindario (muchos negocios indios/hindúes, desde comidas, "todo x $2" o hasta videoclubes especializados en Bollywood, más muchos otros colores, dialectos y olores) y el horario ya nocturno fueron causa de cierta "inquietud" en integrantes (integranta) de este equipo, así que nos dimos la vuelta y nos volvimos a casa... ¡qué va a hacer! Mañana a la mañana voy y compro los pasajes, y de paso conozco.
Otro día espectacular, amigos. Gracias por seguirnos y ¡gracias por los mensajes!
(*): ¿debería pedirle algo a Wikipedia por tanto desinteresado link?...
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2 comentarios:
Gracias Goldo, una vez más enorme relato. Solo, desde el bunker Paloma en La Latina tenemos dos comentarios que hacer: 1- Es verdad que las chicas (y los chicos) parisinos visten muy bien y la palabra moda tiene para ellos un sentido muy especial. Pero tambien es verdad que de aca salió el perfume evitando asi la palabra ducha! Ojo con los super producidos de pelo grasiento! Jajaja! Otra: la zona de Gare du Nord es asi: llena de negocios bollywoodenses y parafernalia de gente "de afuera", pero ¿Qué mas se puede pedir que pasear un rato por ahi luego de las (ojo, preciosas) escenas de Champs Elysees? Un poco de realidad viejo!! jaja! A dejar la "inquietud" de la integranta (mmm cual de las 2 será?) de lado que en Europa oscurece muy temprano y hay la gente es diferente pero muy interesante.
Sigan disfrutando trippers!! Besos grandes!!
La familia mocosa de La Latina.
Bueno, luego de tan placentera visita al blog no puedo más que:
a) Emocionarme recordando mi brevísima estadía en soledad por esos lares.
b) emocionarme...también... de verlos tan lindos y tan rrrecopadísimos.
c)Morirme un rato ante tanta belleza...París con nieve...y sol!
d)Desmayarme con el glamour del sombrerito de mami en la cuidad... más glamorosa del planeta.
e) por último, volver a ver al Negro en mi hermano mayor, con su "luquete invernal"..já!
Disfruten, como digo siempre....más y más!
Besos miles!!!!!
Gaby
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