viernes, 16 de enero de 2009

Here we are, London, UK!

Ahora sí, volvemos a estar on-line, luego de subir los últimos dos posts escritos hace unos días. Y estamos on line en… ¡Londres! ¡Sí, el EDNCT llega por fin a la capital del Reino Unido, amigos! ¿Cómo? Más o menos como relatamos aquí.
Tras nuestro primer vuelo demorado, cortesía de EasyJet, arribamos a Gatwick esta mañana a las 9:45 hs, diez minutos después de haber dejado Schiphol, Amsterdam. Claro, hoy nuestro día tiene 25 horas, dado que estamos corridos un huso horario "hacia allá".
En este día ya tuvimos oportunidad de probar casi todos los medios de transporte británicos. Vean si no... Empezamos llamando a Richard desde el aeropuerto. Fue imposible entenderle que nos teníamos que bajar del tran en Clapham Junction (traten de pronunciar esto y van a ver que les sale como una tos chapoteada… añádanle el efecto “british cerrado” de Richard y entenderán lo que les digo). No importa, porque terminamos de deducirlo en la estación. Sumando un taxi después llegamos sin problemas a Imperial Wharf, el complejo de departamentos que será nuestra morada londinense. Está a la vera del río, en la zona de Chelsea Harbour. Lo describiría como esos complejos que se ven en Puerto Madero en BA. O sea, muuuuy banana, con rotonda y fuente propia en la entrada lo que termina de transmitir la idea de barrio privado. Hay una serie de negocios en una galería, pero ni nos asomamos, salvo al Marks&Spencer -aparentemente el supermarket de moda en Londres-, obligados por el considerable ragú.
Unos sanguchitos, y arrancamos para Londres. Estamos algo lejos, como si en BA estuviéramos en un Olivos o San Isidro. Así que bondi hasta Fulham Broadway para tomar el “tube” (subte). Fulham Broadway es un centrito comercial bastante bueno, y por lo que pudimos ver, con buen nivel.

Pero vamos a los bifes… Nos bajamos en Embankment, cerca de Charing Cross y ahí nomás aparecimos en Trafalgar Square. Como monumento está muy bueno. Como significado… y bueno, siendo un homenaje a una victoria militar inglesa… en fin, me da esa cosa. Pero hay que verlo a Nelson ahí arriba.
Nos sorprendieron algunas señales de tránsito para peatones, pero la verdad que con todo el tránsito cambiado, nos vienen espectaculares para no ser pisados por nada.

Caminamos por Wesminter hasta llegar al célebre Big Ben, la Torre del Reloj, estampa londinense si las hay. De ahí, cruzamos el Westminster Bridge, desde donde vimos las Houses of Parliament.

Caminamos la orilla del Támesis hacia el sur primero, y luego de vuelta al norte. Pasamos por el impresionante London Eye, que estaba fuera de servicio por mantenimiento, y llegamos al Waterloo Bridge, donde vimos una pequeña feria de libros usados.

Volvimos a cruzar el río, y nos adentramos en la zona de Covent Garden, bien caída la tarde ya… (fucking winter!).

Parece increíble estar en esta ciudad. Es completamente fascinante por el dinamismo, las multitudes en la calle, en el “underground” (subte), y a la vez resulta muy familiar. Debe ser porque todos los “íconos” de Londres ya los vimos millones de veces en cualquier lado: los buses de dos pisos, los taxis de un modelo que no debe existir en otro lado del mundo, el tube, el Támesis. En fin… ¡hay que estar acá!

Recorrimos el mercado de Covent Garden, y nos metimos por algunas calles del Soho, en las que se respiraba un clima “after office” que daban ganas de meterse en un bar a por una birrita.

Pero no, este equipo no se detiene y conoce todo lo que se cruza en su camino, así que seguimos caminando. Y la fortuna nos trajo una buena sorpresa: la librería Murder One, una maravilla especializada en literatura policial (desde luego, en inglés). Nos pasamos sólo una media hora ahí abajo con Agos y Juli sólo porque teníamos a la abuela Lola pasando frío en la vereda, que si no… Al momento de pagar nuestras adquisiciones nos enteramos de una mala noticia: Murder One cierra (problemas económicos, algo que los amigos de Negra y Criminal de Barcelona conocen también demasiado... maravillas del "mercado editorial"). Dejamos nuestros mails, y seguro que volveremos antes de dejar la ciudad… una pena.





Como toda ciudad que se precie, y que esté por supuesto fuera de China, Londres también tiene su Chinatown. Recorrimos sus calles, y quisimos comprar productos occidentales en un super, pero fue imposible: todos fideos de arroz, y mil cosas más de las que no sabríamos decir si eran para comer, o artículos de limpieza, o qué...

Habiéndonos levantado a las 6 AM en Amsterdam, a esa hora ya el cansancio estaba pegando así que luego de ahí, a “casa” a descansar.
Mañana, ¡más novedades!

1 comentario:

Gaby dijo...

Vamos con la polenta de ese team!!!
Debe ser el frío el que les inyecta alguna sustancia estimulante para no parar jamás; además de lo increíble de estar pisando esas calles y viendo esas extrañezas divinas.
Acá viene de 40 la térmica...hay que quedarse quietiiiita, já!
besos miles!!!!
Gaby