Luego de la tormenta de anoche, este domingo amaneció bien despejado, así que, un poco más tarde que lo habitual salimos a nuestro encuentro con Londres, hoy dedicado a hacer algunas compras en ciertos mercados callejeros.
Obviamos el bus 391 y esta vez caminamos por Chelsea hasta la estación de tube y de ahí, con los pertinentes cambios, derecho a Camden Town.
Por ser domingo el panorama era completamente diferente al que encontramos en la breve visita anterior. Una multitud llenando la calle principal de un mercado que si no es del tamaño del Rastro de Madrid, le pasa cerca. Hablando de Madrid, notamos la presencia de muchísimos españoles dando vueltas por ahí (no sé por qué, pero los rockers ibéricos se diferencian siempre…).
Ropa nueva o usada, camisetas (remeras, T-shirts) de todos los diseños, típicos locales de regalos de turistas, tiendas de discos usados y de comics, artesanos y artistas plásticos pueblan este universo en el que uno se ve obligado a detenerse casi a cada paso para mirar aquí o allá. Es cierto que hay de todo, desde la estética punk hasta la gótica, pasando por el metal más furioso, pero el ambiente en su conjunto se percibe como rockero setentoso. Tal vez son los temas de las remeras, o de las fotos y pósters, o las edades de algunos puesteros… o los vinilos, que predominan amplísimamente frente a los CDs en los locales de por acá. En general, tal vez es el momento de decirlo, me he encontrado en todas las ciudades visitadas con una presencia del vinilo (generalmente en LPs, pero también en muchos viejos simples) que no me esperaba ni por asomo: o hay un mercado importante de coleccionistas y DJs, o hay una revaloración de los vinilos frente a los otros medios digitales. No sé la respuesta, pero realmente me ha asombrado.
Casi debajo del puente del ferrocarril, el del famoso cartel de “Camden Lock” hay un mercado de comidas étnicas “al paso” que nos tentó más que a Hércules el canto de las sirenas. Es que caímos justo al mediodía a ese hervidero de gente que de pie o caminando comía los alimentos más diversos: currys hindúes, fideos y arroz salteados como los hacen los chinos, pastas y pizza, paellas y calamares, shawarmas… fue duro aguantar sin meternos algo, pero teníamos planes importantes para el almuerzo.
Cerca de las dos de la tarde encaramos hacia el tube para nuestro próximo destino, pero nos llevamos otra de las sorpresas de fin de semana del querido underground: la estación cerrada para el ingreso (debido a la gran cantidad de gente que acude a este mercado) así que tuvimos que caminar unos diez minutos hasta la próxima. Malabares subterráneos más tarde, y una breve caminata que el hambre nos hizo parecer más larga de lo que fue, llegamos a Brick Lane.
Esta zona, en el barrio de Spitalfields, algo hacia el este, concentra una numerosa comunidad de inmigrantes de la India, de Pakistán y de Bangladesh. Y es conocida por los restaurantes de comida étnica, cuya especialidad son los currys de toda clase: suaves, picantes, super picantes, de pollo, de cordero… como uno lo quiera, hay. Alentados por el espíritu de Adriano y guiados por la recomendación de James, nos dirigimos a Muhib. Claro que estamos lejos de ser expertos en comida de esta zona de Asia (y de cualquier otra zona), pero debe decirse que Muhib nos dejó absolutamente satisfechos. Muy buenos los distintos currys y la cerveza india Cobra, y excelente la atención.
De ahí, a caminar por Brick Lane hacia el norte, para recorrer otro mercado dominguero importante. Más CDs y vinilos, más música, mucha ropa vintage, artistas callejeros, libros…
Si Camdem es el espíritu rocker reventado de los 70 y 80, debidamente pasteurizado para el consumidor dominguero, entonces Brick Lane es más o menos el hermano menor de aquel: por tamaño y por época, ya que es como la versión siglo XXI de lo mismo. Acá hay convivncia interracial, gran presencia de reggae, funk y hip-hop en la música y en las vestimentas, y un ambiente mucho más políticamente correcto. Pero resulta igual de interesante recorrerlo. Otra opción que resultó buenísima.
Ya de noche, nos fuimos en bus nuevamente al centro, a pasar por Covent Garden. Nos pegamos un importante susto cuando notamos que ninguno de los cuatro llevaba una bolsa en la que traímos casí todas las cosas compradas en el día. Supusimos que la habíamos olvidado en una cafetería en la que paramos para llevar unos cafés … ¡como 40 minutos antes! Corrimos un poco con Julián para volver y, efectivamente, allí la tenían guardada. Menos mal, porque la cara de Lola cuando nos dimos cuenta no era para nada linda…
A esta altura, la combinación de horario más invierno (=noche) más domingo hizo que mucho de lo que queríamos ver a lo largo de Charing Cross St. ya estuviera cerrado. Mala suerte, veremos si mañana nos queda un hueco para volver al Soho, aunque va a ser un día de muuuuucho movimiento: el día de la despedida de esta increíble ciudad.
Los dejamos con esta imagen de uno de los afiches de "Together for London" ("Todos por Londres"), una campaña para mejorar a convivencia urbana:
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1 comentario:
Mira vos, "together for london" pensé que reamos los integrantes del EDNCT, por que mañana, si señores, somos 5! No se ssi uds estaran contentos con este cambio pero yo estoy como loco! jajaj! Y espero que los fans (del blog) esten de acuerdo conmigo.
Pues aca en Berlín con un frío "de dos pares de cojones" (esto se usa mucho en mi barrio para hablar de un frio... particular) yo tb me fui de vinilos, si si. Compré un 7 inches de 3 little birds de Marley, una ediciñón de esas raríiiiisimas, esas que Marley jamás se enteró que salieron por alguna oscura ciudad europea. Tb compré "Forces of victory" de Linton Kwesi Johnson, mítico del spoken reggae de, casualmente, London. Y por ultimo: Live de Marley and the wailers, el 1er disco (k7 en aquel entonces) que le robé a alguno de mis hermanos mayores varones. Si, señor, mi primer disco de reggae! Enorme.
Mientras me termino mi breaktrash (huevo, un salamín alemán (chungo), un queso trans, un zumo mocoretá style y un instantanean cofi) me voy preparando para ver muchos mas vinilos, que, por cierto, si, Goldo, está revalorizados en parte gracias al cambio de calidad sonora que propone el mp3 y estos aparatitos hermosos que tenemos con una manzanita atras.
Abrazos para todos, have a nice last day in London!
Adriano
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