… lo que, comparando con lo de hoy temprano, es como estar en el Caribe. Porque a las 2 PM, luego de una mañana con viento y temperaturas negativas, y una tarde que prometía más de lo mismo, estas eran las caras del EDNCT:
Durísimas condiciones las de hoy. Hay uno que dijo: “Es el día que más frío sentí en mi vida, sin joda”… ¿Qué otra cosa se podía hacer más que pasar todo el día mirando el jardín del fondo, congelado, y jugando a la escoba de 15?
¡Jamás! ¡Muchas cosas se pueden hacer! Entre ellas, las que hicimos:
Con Lola y Agos nos fuimos por la mañana a la pendiente visita al edificio del Reichstag que, dicho más correctamente, es en realidad del Bundestag. Muy bella cúpula vidriada, desde donde se obtienen una excelentes vistas de la ciudad. Hoy el cielo despejado colaboraba, pero el hielo en los vidrios no… Igual, tenemos unas fotos, y nos leímos la rica historia de este edificio bastante castigado (¡cuándo no en Berlín!). Hay una interesante muestra de fotos, resultando especialmente impactantes las de la época en que el Nacional Socialismo obtiene la mayoría en el Parlamento, cuando comienzan a ir los diputados a las sesiones con uniformes de milicianos nazis, cuando nombran a Hitler canciller, cuando se incendia el edificio y los nazis culpan a los comunistas, dando más impulso a las persecuciones y a la oscuridad que se estaba viniendo, el edificio casi destruido al final de la guerra… excelentes documentos.
Desde allí nos llegamos caminando (previa parada por café y chocolate caliente) hasta la muestra llamada “Topografía del Terror”. En un terreno en el que estuvieron los edificios de toda la inteligencia nazi y su terrible máquina represiva (SS, SD, Gestapo) se ha montado esta muestra que a través de fotos y textos narra la evolución de la locura y la aberración nazi desde comienzo de los años 30 hasta el final de la guerra. Huelga cualquier comentario sobre lo que se ve aquí. Justo en el día en el que tuvimos helados los huesos, quiso Dios que estemos ahí mirando, leyendo, pensando para helarnos también el alma, y aún así, seguir lejos de entender la dimensión de semejante horror. No hay palabras.
Al terminar de recorrer la muestra era tanto el frío que decidimos ir a la zona “céntrica” más cercana (ya lo puse ayer de otra forma, pero vuelvo a repetirlo: por momentos y en ciertas zonas, uno se siente en las afueras de la ciudad). Apuntamos a Checkpoit Charlie. En el trayecto de no más de 400 m, nos metimos en un local a mirar cualquier boludez como para entrar un poco en calor, porque estaba de verdad difícil. Luego, de vuelta café, y a caminar hasta encontrarnos, en pleno Unter den Linden con Adriano y Juli. ¿Que de dónde venían? Se pasaron la mañana haciendo un Music Tour de Berlín, pero que eso se lo cuenten ellos.
Urgente, a almorzar para reponer energías con que enfrentar el frío de la tarde, y una vez solucionado el trámite nos trasladamos al mismísimo Polo Norte… esteee, bueno, no, era nomás la zona de la llamada East Side Gallery, pero parecía bastante más al norte.
East Side Gallery es el fragmento más largo que queda en pie del Muro, a orillas del río Spree, y en el que varios artistas callejeros fijaron su arte. Lamentablemente, hoy está deteriorado por las leyendas de los visitantes. Igual, dicen que le queda poca vida, pues la zona será objeto de urbanizaciones en los próximos años… un monumento histórico que va a desaparecer.
Cruzamos con valentía el río, contra el “alto yotorni” reinante, para entrar en la cautivante zona de Kreuzberg oriental (el únco Kreuzberg según todo el mundo, menos la Lonely Planet).
Cuando Adriano decía que Berlín es rocker, estoy seguro de que pensaba en Kreuzberg. Zona oscura y algo desolada en ciertos tramos de la avenida que corre bajo las vías del U-Bahn, en sus calles más internas se percibe la animación propia de los barrios combativos y de inmigrantes. Dicen los que lo conocen desde otras épocas que el barrio se está modernizando de a poco , y debe ser cierto, a juzgar por los bares “cool” que se ven funcionando. Pero aún así, se respira y se ve en ciertos detalles (algunas disquerías, los grafftitis, alguno que otro bar o teatro de bandas) un aire bien bien punk.
Al final del día, pasamos a hacer unas compras por un super de alta calidad (que recién descubrimos hoy…) para la cena. De todo lo riquísimo que compramos, destaco que aún seguimos sin probar una cerveza fea. Ya estoy empezando a desconfiar de mi criterio, pues ¡me gustan todas! Eso sí, aún no me acostumbro a la temperatura más alta a la que las sirven acá… pero bueno, es un detalle menor, y sabemos que nos podemos adaptar a casi cualquier cosa (más aún en lo que respecta a chupi y morfi)
Besos y, ¡hasta mañana!
2 comentarios:
Gran admiración...GRAAAAN !!!! de la más friolenta! Porque superaron el congelamiento y salieron a las calles a ver algo de esa historia que, como bien dijiste, querido, paraliza más aún.
Inolvidable, no?
Besossss!!!
Gaby
de que tamaño es el tornillo del que estamos hablando? brrrrrrrrrrrrrr
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