Buenas, soy Agos y vengo a comentarles, rapidito, un par de anécdotas de Berlín.
Los berlineses tienen una manera muy particular de adquirir tickets para subir al U (subte), al S (una especie de subte que va por afuera de la tierra pero no es un tren) o al Tram (tranvía). Hay que comprarlo/s en una máquina, y acto seguido validarlos en otra maquinola antes de subir al tern. "Validarlos" sería el equivalente a ponerlo en el molinete y pasar. No sé si me expresé muy bien, pero la cuestión es que nadie controla en el momento si validaste tu ticket o si, al menos, lo compraste. Adrían, que ya había venido una vez y quien ya había estado pateando las calles (y el transporte público) desde unos días antes que nosotros, ya se había percatado de esta situación y la había aprovechado: compraba un boleto simple por día y viajaba sin validarlo hasta el último viaje del día, y así se ahorraba unos manguitos. Total, nadie nunca le pedía el ticket y si lo hacían podía meter algún chamuyo de turista y hacer de cuenta que no entendía nada sobre la validación de los boletos.
Bueno, todo esto para contar que el 21, después de haber viajado el 20 lo más bien sin validar, volvimos a viajar con los tickets del día anterior. Yo, porque nadie me había avisado, me lo había guardado de recuerdo, por que lo que era la única sin ticket: ni trucho ni verdadero. Adrían complotado con mi viejo y Julián me hicieron pasar un mal momento haciéndome creer que el "pide-ticket" había entrado y estaba trabajando cerca de nosotros. "UUUH ¡PIDIÓ TICKET!" "¡Qué manera más pelotuda de perder 300 euros!" "Ahora en esta nos bajamos..." Y bueno, yo casi me bajo, bastante asustadita. Pero era una joda. Y me la creí mucho.
Al día siguiente sacamos otros tickets nuevos y en el momento que nos subimos al U, empezaron a pedir ticket en serio. Nosotros haciéndonos los dolobus y con nuestro aspecto de turistas convencimos a la inspectora de nuestra ignorancia sin problemas. Pero igualmente, esto nunca le había pasado a Adrían antes. Más tarde en un Tram, subió otro ñato a inspeccionar. Nos mirábamos y no lo podíamos creer. Este, mucho más agresivo que la mina, nos trató de explicar en todos los idiomas y de todas las maneras, y hasta le pidió el DNI a mi viejo. Ya nos veíamos sin guita para el resto del viaje. Una flaca, en alemán, nos trató de defender (se notó). Pero el "chancho", re caliente, ni le dio bola. Al final safamos igual, pero fue gracias a la abuela, suponemos.
Ahora, hace unos minutos, en nuestro departamento de Dirkenstrasse, sonó el timbre. Adrían se estremeció por un momento ya que, en realidad, él es el ilícito 5to huésped del depto para 4. "¡Pidió ticket maaaaaaaaaaaal!" fue nuestra primera exclamación. Pero al final era la misma señora que nos dio a entender que "no vio nada" cuando le sugerimos que Adrián durmiera con nosotros. Así que safaroni, otra vez.
¡Saludos para todos!
Agos
viernes, 23 de enero de 2009
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2 comentarios:
Bueno querida, entre tu experiencia con los tickets y lo que relata tu padre de las instalaciones en el depto de Londres,veo que se están cagando de risa. Lindo eso, je.
Que siga el disfrute y cuidense de la fresssscaaa!!
Abrazos,
Gaby
Pidio ticket... vaya manera.
En la foto en el subte se ven con cara de culpables... jejeje
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