jueves, 15 de enero de 2009

Lluvia en los Países Bajos

Otro largo y provechoso día, esta vez por los Países Bajos, que, a juzgar por lo vivido hoy, 13 de enero, deberían llamarse los Países Húmedos. Estamos ya instalados en Amsterdam, escribiendo esto off-line, para publicarlo en cuanto “pillemos güifi”. Pero empecemos por el principio…

Salimos temprano del Hotel Botaniek, en Brujas, para recorrer a pie otra vez el casco histórico de esta ciudadela de cuentos. Pensar que, según recuerdo haber leído -y prometo releer-, Brujas fue en la Edad Media una de las ciudades más importantes de Europa, hasta que su comercio decayó, por alguna razón que es justamente la que no me viene a la memoria… Hoy es esta Brujas tan pequeña que a uno le entran ganas de saludar a los residentes que pueblan las calles con sus bicicletas como si fueran nuestros vecinos. Tal es el ambiente entre pueblerino y barrial que se respira aquí. En general, los belgas nos han atendido muy bien, de manera muy hospitalaria. A lo mejor uno lo siente así debido a que todo el mundo habla tres idiomas: el neerlandés, el francés y el inglés, aunque personalmente no creo que sea por el turismo… tiendo a pensar que es algo inherente al hecho de “ser belga”… ¿qué son los belgas? No son franceses, no son alemanes… ¿son como un híbrido? Igual, me caen de puta madre, aunque más no sea por Simenon y por Hergé ("¡Y por Hércules Poirot!", me recuerda Agos).
El recorrido por la ciudad estuvo perfecto, aún bajo la llovizna, y espero que así lo dejen ver las fotos. En cuanto a lugares históricos sólo entramos a la Basílica de la Sagrada Sangre, donde aparentemente hay unas reliquias, pero que estaban guardadas en ese momento. Igual, un recorrido maravilloso por calles de adoquines, negocios de recuerdos, cervecerías, chocolaterías y los canales congelados (según nos contó Yasmine, la manager y dueña del Botaniek, hasta la semana pasada estuvieron patinando por ellos, pero ahora esto se ha tornado peligroso, pues esta semana ya no hace el frío suficiente y el hielo está más delgado… una pena).
Tal como habíamos acordado, a las 13 hs volvimos al hotel a por nuestro equipaje. Para nuestra sorpresa éste ya estaba siendo cargado en el taxi que habíamos dejado pedido, y que nos llevó a la estación.


Prácticamente las conexiones de trenes nos salieron perfectas porque a las 13:20 hs ya salíamos hacia Antwerpen Centraal, la estación en la que haríamos trasbordo con el tren para Amsterdam. El viaje trancurrió con tranquilidad. El paisaje no lo pudimos apreciar mucho debido al clima: era como viajar dentro de una nube, o sea dentro de una bola de humedad. Paramos en unas cuantas estaciones con esos nombres llenos de “aa”, “ee” y “oo”. Tanto que una vez en Antwerpen, no estábamos seguros de el país que pisábamos, si aún era Bélgica o ya era Holanda. Decidimos que aún era Bélgica basándonos en indicios tales como el nombre de la compañía de los trenes… en fin: hubiera sido más fácil recordar que hay una ciudad llamada Amberes… A las 15 hs tomamos el otro tren, y, también luego de varias paradas, nos bajamos en Amsterdam Centraal, una especie de Retiro, con muchísimo movimiento.
Por suerte, a pesar de las medidas anti-terroristas, aún siguen funcionando las consignas donde dejar el equipaje, así que ahí fuimos. Lo curioso es que el scanner no funcionaba, y que los lockers son autoservice: o sea, quedás escrachado en todas las cámaras, pero el que quiera dejar un regalito ruidoso para los holandeses, con sólo tener una tarjeta de crédito pude hacerlo con total tranquilidad… ¡mamita querida!
Dejamos las cosas y salimos a por una vuelta por el centro, dado que nuestro alojamiento queda lejos, y si íbamos hast allá ya no volveríamos a salir… No fue mucho lo que pudimos ver, ya prácticamente con la noche encima. Había el típico ambiente “near the station”: medio pesuti, con restaurantes de comida rápida, o de “cazaturistas” rápidos (“Aryentina? Ten percent discount!” y cosas así…). Vimos algunos coffeshops, un “seed store” donde vendían semillas de marihuana… en fin: ¡Amsterdam!
Comimos una pizza en un boliche bastante amigable y volvimos a la estación a sacar las valijas. Nos subimos al tranvía 13 en la dirección señalada por la gente de turismo a la que habíamos consultado en su momento, y nos bajamos bien, de acuerdo a sus instrucciones.
A esta altura la llovizna había pasado a ser lluvia, así que buscamos un techo y pelamos el mapa para saber exactamente donde catzo estábamos (nuestro único dato era una señora de la oficina de turismo que había dicho “two minutes walking from the tramway stop”). Piensen esto: cuatro argentinos, cuatro valijas grandes, tres mochilas y un bolso, lluvia, noche, barrio periférico de ciudad desconocida… no somos de quejarnos, pero no era el paraíso. Gracias a Dios, la señora estaba en lo cierto, y ubicamos rápidamente a unas dos cuadras la casa en la que nos alojaríamos, el Rembrandt Park House.
Ahora viene la anécdota del día. Teníamos pensado que era un hostel, así que nuestra central Madrid había llamado para ver si había check-in toda la noche. Sin nosotros saberlo hasta ese momento, esto es lo que había ocurrido: Adriano había llamado al Rembrandt Park House, encontrando un contestador. Entonces les mandó un mail, que le contestaron (¿con mal tono?... ¡ay, los textos escritos…!) diciendo que nos habían estado esperando desde las diez de la mañana, al que el respondió diciendo “cuánto lo lamento, pero están llegando a más tardar en hora y media”… Ajenos a todo este intercambio, nosotros nos encontrábamos en una calle desierta, bajo la lluvia tocando un timbre de una casa (no de un hostel)… ¡y no estaba ni el loro! Entonces, cuando llamamos a Madrid, y supimos lo que había pasado, decidimos que debíamos regresar al centro a buscar un hotel y ya... ¡Ni siquiera había un techo decente para guarecernos y esperar! En ese momento, aparece por la esquina una señorita llevando una valija. Se acerca y nos pregunta en perfecto inglés si necesitábamos ayuda. Le explicamos la situación y… resultó que vivía en el depto de arriba, y por ende conocía que el Rembrandt Park se ofrece en alquiler, y nos ofreció quedarnos en su casa mientras le buscábamos una solución al asunto... ¿se entiende lo que hizo esta chica, no? Lo repito por las dudas: le ofreció a cuatro desconocidos entrar a su propia casa a aguantar mientras lo ubicaba por teléfono a su vecino… díganme si esta mujer no fue un ángel para nosotros… seguramente tendríamos unas caras que invitaban a la solidaridad, pero igual su gesto fue algo para agradecer con emoción.
Al final, no hizo falta conocer su casa: llamó por teléfono a Dirk –dueño del Rembrandt Park House-, quien la autorizó a abrirnos el departamento mientras él venía para acá a recibirnos y mostrarnos todo. Igual, Juli le agradeció a esta señorita subiéndole caballerosamente la valija por la escalera (después confesó, típicamente colgado, que pensaba que era la valija de Agos, y que estábamos entrando a la casa de ella a esperar… ¡ja! “Igual, se la hubiera subido”, dijo, y yo le creo).
Bueno, al final Dirk apareció en bici, empapado, nos pedimos mutuamente disculpas por los malosentendidos y las esperas, nos mostró el lindo departamento, la heladera llena de cosas para el desayuno (agregó un vino), nos dio un par de consejos para las visitas de mañana, prometió pedirnos un taxi para ir el jueves al aeropuerto, nos cobró y nos deseó buena estadía. Todo con absoluta cordialidad y simpatía, así que terminamos bien.Igual… ¡cómo agotan estas situaciones y estos día de traslado! Así que ahora, a recuperar pilas para mañana patearnos toda esta ciudad que promete muuuucho.

4 comentarios:

Mariano dijo...

Ja! Ja! Juli, te hiciste el lindo con la Belga y le subiste la maleta..ja!

Estaba ansioso por ver las novedades y ya me llené la panza con Brujas y Amsterdam. Ahora espero por London!

Besos a todos y vayan progrmándose unas vacaciones para después de este matador trip.

Mariano

Andrea Albertano dijo...

Gordo, qué viajecito!!! Durante estos días en que no te conectaste, nos tuviste comiéndonos las uñas a todos los curiosos del EDNCT...Y además, ¡qué buen cronista de viajes resultaste! Quiero mas.
Saludos para todos.
Andy

Adriano dijo...

Groso el destaque del ambiente de puieblo que tiene Brujas, si te da la sensación de conocer a todos los que viven ahi!!
Costó enterdernos con el del hotel eh? Pero bueno me alegro que la elección haya sido buena.
Abrazo!!
Adriano

Unknown dijo...

Ari, querido! que viaje! excelentes tus comentarios y descripciones , me alegro que estén disfrutando! un abrazo grande y saludos a la familia.

Juan