Hasta hoy, Amstel fue para mí una marca de cerveza. Ahora sé que es el nombre del río que, según dicen, corre por aquí, y sobre el cual construyeron una presa (dam), originando la ciudad de Amsterdam (que es la presa del río Amstel).
Esta ciudad que hoy tuvimos el enorme placer de recorrer es distinta a todo lo que hemos visto hasta ahora. Parece que está flotando, tal es la cantidad de canales y puentes que uno cruza permanentemente cuando la camina. Si a Brujas le dicen (al menos en el website del Botaniek) “la Venecia del Norte”, entonces ¿qué es Amsterdam? Si tiene 75 km de canales y más de 1200 puentes.
En otro día de furiosa caminata, arrancamos a eso de las 9:30 hs para el centro. Nos llevó como cuarenta y cinco minutos –de total disfrute de los paisajes de calles y canales- llegar a nuestro primer destino: el Museo de Anna Frank. No hay gran cosa para decir acerca del famoso diario de Anna, una nena que apenas alcanzó los quince años, y de este monumento a la memoria. Es conmovedor recorrer el lugar en donde ella y los suyos permanecieron escondidos esos años, hasta que todo terminara mal para casi la familia entera. Sobre todo, es conmovedor si uno piensa que es una historia entre muchas historias que no pudieron contarse… Es algo muy duro sobre lo que siempre viene bien reflexionar.
Salimos del museo y seguimos caminando a la deriva por el centro viejo de la ciudad. Sus calles se distinguen por infinidad de cosas, pero si hablamos de medios de tranportes las estrellas aquí son las bicicletas y los tranvías. En cierta forma el tránsito es más caótico que los que venimos viendo (tal vez con la salvedad de algunas zonas de París), pero los locales (a ver... ¿gentilicio de Amsterdam?) parecen entender a la perfección este sistema. Lo complicado para nosotros es que, al cruzar una esquina, si bien seguimos seguros, estando a años luz del “no-respeto al peatón” típico de Buenos Aires, se complica vigilar todas las “capas” del tránsito: la calles con autos, las vías del tranvía y ¡las bicis! Estas últimas van a considerable velocidad o bien por la calle, o bien por una bicisenda que se confunde con la vereda en muchos lugares, de tal forma que, sin darse cuenta, en un momento uno se encuentra que está caminando por el lugar incorrecto, ya que se lo hacen saber con un timbrazo de bici, o con una “campana” de tranvía…
En el centro vimos de vuelta la plaza del Dam, que es la plaza principal acá. Hay un palacio de la realeza, y una linda iglesia a la que no entramos. También vimos el mercado de flores, en el que se pueden comprar bulbos de un montón de variedades de flores (la especialidad son los tulipanes, que hasta tienen un “museo”). En un momento llegamos a una linda plaza, y nos paramos a comer unos sandwiches. Encontramos una camarera andaluza, y ya que estábamos le preguntamos dónde nos encontrábamos: era la plaza llamada Nieuwmarkt, que está ahí desde el siglo XV.
Al salir pasamos por la iglesia más vieja de Amsterdam, la Oude Kerk, pero mucho no pudimos ver a pesar de que entramos, porque la están arreglando. Llamativamente, alrededor de esta iglesia está la famosa zona roja. Tampoco hay mucho para decir acá: es un lugar lleno de locales de videos porno, de sex shops, y de vidrieras donde las chicas y no tan chicas se exhiben. Creo que es un lugar que se debe ver sí o sí al venir acá, aunque el espectáculo resulta bastante triste en su conjunto. Más allá del aspecto moral del asunto, a mí me hace pensar el hecho de que una ciudad con esta riqueza histórica y cultural llegue al siglo XXI promocionando como “elementos diferenciadores” a su zona roja y a sus coffeshops. Si uno se guía por el movimiento de turistas en ciertas zonas céntricas, y los “temas” de los souvenirs que se venden en el centro, no puede llegar a otra conclusión que la siguiente: el 90% de los turistas que llegan acá lo hacen por las putas o por la hierba permitidas. No creo que nadie venga por el Museo de Van Gogh… Bueno, no los juzgo, pero me hace pensar muchas cosas acerca del mundo y de mí (una de ellas que me estoy viniendo viejo). (*)
Pero a los que sí les interesa el Museo Van Gogh es a este grupo de intrépidos viajeros. Hacia allí nos dirigimos, siempre a pie, y pudimos apreciar la obra de este talento enorme, y conocer un poco de su vida. Una visita que merece hacerse sin duda.
La abuela Lola, que ya conocía el museo, se quedó paseando por la zona, y encontró una calle suuuper cheta, con todas las marcas de ropa como las que vimos en París. Obviamente, nada que se pueda (ni que interese, realmente) comprar . Excepto una postal de… ¡Máxima!
A eso de las 17:30 hs ya va cayendo la noche, así que volvimos a meternos en la zona más comercial del centro, llena de gente de la ciudad y de turistas. Paseamos un rato más, haciendo tiempo para cenar. Sí, claro: cenamos a ritmo europeo, a eso de las siete de la tarde. Es que entre las largas caminatas, los almuerzos livianos, el frío, la noche que cae temprano… o la suma de todo, ¡el asunto es que nos agarra una lija importante! Esta vez la saciamos en un restaurante típico que nos recomendó Dirk, donde comimos muy bien.
(No, no era este... pero ponemos la foto porque ¡es increíble la cantidad de restaurantes argentinos que hay en Amsterdam! Por las dudas, no entramos a ninguno...)
De ahí, el regreso en tramway. Pensar que para ahorrar nos compramos los boletos que duran 24 hs, y al final lo usamos anoche y hoy… ja! Pero caminamos como beduinos todo el santo día, y la experiencia valió todo el esfuerzo que hicimos.
Ahora, a descansar que mañana a las 6 hs… arrrrrriba con destino ¡London!
(*): ooootra para polemizar, con un personaje habitual de las remeras de recuerdo de esta ciudad. Él está en su foto más conocida, pero ligeramente cambiada: ojos entornados y "joint" en la boca... ¿quién es? Exacto: el Che Guevara... cuánto para reflexionar acerca del mundo (¿o de la estupidez humana?)
jueves, 15 de enero de 2009
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5 comentarios:
Saludos desde Venezuela y que la sigan pasando muy muy bien.
Amsterdam es espectacular. Sin dudas!!! Los locales se llaman amsterdameses (al menos asi se refería a ellos el guia del free tour de la ultima vez que visite esta ciudad). Goldo, sin duda te estás poniendo viejo aunque la relación que haces es interesante y cierta! jajaja! Para mi, despues de haber ido 4 veces a esta ciudad lo que realmente atrae de ella es esa belleza incontestable y, aparte el hecho de tener a las chicas, a la hierba, a Van Gogh, a Rembrandt y a Anna Frank!!! Todo Amsterdam es increible. Es increible que todo ese caracter se concentre en una ciudad tan chica (aunque tiene 700.000 hab). No sé siempre me parecerá un fenómeno más allá. Solo con imaginarme lo que sería un lugar como Bs Ass o, sin ir más lejos, Madrid con la posibilidad de acceder a lo "prohibido" que tiene Amsterdam, me da miedito. En Amsterdam sigue habiendo algo que no hay en ninguna otra ciudad, al menos a ese nivel: libertad individual ("a vos te gusta Van Gogh? A mi no, pero con vos esta todo ok igual")
La mejor frase del comment es la que reza "esta ciudad es muy diferente a todo lo que veniamos viendo". Estoy de acuerdo Amsterdam es diferente, sobre todo.
Abrazos!!
Good London!!!!
Hola Flia!!!
Buenisima esta parte del viaje q puedo seguir, la anterior la iré mirando de a poco y les escribiré las sensaciones. Vi las fotos q bajó Mariano en Pinamar, pero no el relato de uds. Sigan asi!!!
Saludos!!
Tuli, Carina y Carola!
ya falta menos... me como los codos por la bendita London!!! gracias por todos tus relatos Ari querido!! Es como estar ahí!!!
Increíble Amsterdam,flasheé con una de las 1ras fotos, mami y Agos y ese paisaje tan de antiguo misterrrrrio!!!
Me prendo en el "gracias" por las fotos, los relatos y las reflexiones de mi "gran hermano"!!
Besos a los 4!
Gaby
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