Ha llegado la hora de enfrentarnos con la Historia reciente. Este EDNCT tiene integrantes de edades diversas, de generaciones distintas. Pero a todos nos ha tocado lo que empezamos a ver hoy en Berlín, ciudad con Historia reciente si las hay.
Aprendimos muchas cosas hoy, pero una es que parece ser que algunos edificios en Berlin se resisten a desaparecer. Tienen vida propia. Es como si su espíritu permaneciera, a pesar de los hombres que no se deciden: un siglo los construyen, al siguiente los destruyen, luego los vuelven a reconstruir idénticos, luego a destruir, o a debatir si los sacan o si los dejan…
El día comenzó cuando, afortunadamente, pudimos engancharnos en un “Free Tour”. Esta modalidad de recorrido guiado a pie, que lamentamos ahora no haber hecho en Amsterdam donde nos hubiera sido muy útil, no tiene nada de “free”, ya que en realidad es “a la gorra”, y es muy útil. Es así: una guía en español lleva a un grupo en una caminata de tres horas, dando un pantallazo general como para que uno después decida a qué lugares volver. Al final, cada uno pone lo que considera que valió la excursión. A nosotros nos gustó mucho.
Aprendimos muchas cosas hoy, pero una es que parece ser que algunos edificios en Berlin se resisten a desaparecer. Tienen vida propia. Es como si su espíritu permaneciera, a pesar de los hombres que no se deciden: un siglo los construyen, al siguiente los destruyen, luego los vuelven a reconstruir idénticos, luego a destruir, o a debatir si los sacan o si los dejan…
El día comenzó cuando, afortunadamente, pudimos engancharnos en un “Free Tour”. Esta modalidad de recorrido guiado a pie, que lamentamos ahora no haber hecho en Amsterdam donde nos hubiera sido muy útil, no tiene nada de “free”, ya que en realidad es “a la gorra”, y es muy útil. Es así: una guía en español lleva a un grupo en una caminata de tres horas, dando un pantallazo general como para que uno después decida a qué lugares volver. Al final, cada uno pone lo que considera que valió la excursión. A nosotros nos gustó mucho.
Empezamos en la Plaza de París, frente a la Puerta de Brandenburgo, “el” lugar emblemático de Berlín, ya que por ahí pasó todo. Luego caminamos hasta el Monumento a las víctimas del Holocausto. Es de verdad sobrecogedor recorrer el silencio y el frío de esos bloques de hasta cuatro metros de altura. Nosotros lo hicimos rápido, en medio de una visita grupal, pero debe ser un buen lugar para pensar un rato, tranquilos. De todas formas, y además de su propósito manifiesto de homenaje, este monumento dice mucho acerca de los alemanes y de su “problema” y de su historia. ¿Cómo debe leerse que, en una ciudad en furiosa reconstrucción, con los valores de los terrenos valorizándose más y más, esta gente decida ¿gastar o invertir? unos 20.000 m2 en un monumento a la memoria de lo que de alguna manera siente como sus víctimas…?
Curiosamente o no, bastante cerca de allí hay un lugar donde se dice que existió el bunker de Hitler durante la guerra. De dicha construcción sólo queda un cartel explicativo, sin otros rastros visibles, a propósito: de esta manera se evita que el lugar se convierta en un “santuario para neonazis”.
Recorrimos más lugares de la antigua zona este (soviética) de la ciudad. Vimos el edificio del Ministerio de Transporte Aéreo del nazismo, la Luftwaffe, uno de los pocos que permanecieron intactos luego de los bomardeos de la Segunda Guerra. Frente a él aún hay un tramo de muro, y una exposición sobre el nazismo (“Topografía del terror”) a la que volveremos mañana o pasado.
Luego, llegamos al Checkpoint Charlie. Es uno de los puntos de control que existían a lo largo del muro, justamente el que comunicaba con el sector norteamericano de la ciudad. Recordemos que el sector “occidental” estaba ocupado por los yanquis, los británicos y los franceses.
Recorrimos más lugares de la antigua zona este (soviética) de la ciudad. Vimos el edificio del Ministerio de Transporte Aéreo del nazismo, la Luftwaffe, uno de los pocos que permanecieron intactos luego de los bomardeos de la Segunda Guerra. Frente a él aún hay un tramo de muro, y una exposición sobre el nazismo (“Topografía del terror”) a la que volveremos mañana o pasado.
Luego, llegamos al Checkpoint Charlie. Es uno de los puntos de control que existían a lo largo del muro, justamente el que comunicaba con el sector norteamericano de la ciudad. Recordemos que el sector “occidental” estaba ocupado por los yanquis, los británicos y los franceses.
Vuelta hacia Unter der Linden, el majestuoso boulevard en el que están los más importantes edificios: museos, palacios reales, uno de los teatros de ópera, la Universidad Humboldt (por donde pasaron, estudiando o enseñando, Marx, Engels, Einstein y Planck, y cuyos alumnos fueron obligados a participar de la recordada quema de los libros por el régimen nazi), catedrales católicas y protestantes. Muchísimo para ver en los días venideros.
Igual, hoy por la tarde nos metimos de lleno en la Guerra Fría cuando visitamos el museo de Checkpoint Charlie. Este lugar rememora toda la vida del sombrío Muro de Berlín: desde la decisión de construirlo, pasando por los intentos de pasarlo y las penurias de los berlineses hasta el momento de su derrumbe, en noviembre de 1989. Resulta fascinante ver los planes que ideaban los fugitivos para sortear a los guardias comunistas. A veces exitosos, a veces no, pero siempre ingeniosos, arriesgados, valientes o miserables, el que más llamó mi atención fue el caso del tipo cuya esposa quedó del lado oriental. Para ir a buscarla buscó una chica parecida a ella y… ¡se puso de novio! Un día la llevó de paseo a la zona este (de oeste a este se podía ir, volviendo en el día) y en un momento de ese día le dijo “mi amor, voy a comprar cigarrillos”. Claro que antes le había birlado el pasaporte, que la esposa “parecida” usó para fugarse. Pobre la otra chica, pero…
Por último, fuimos a pasar por la Potsdamer Platz, la zona nueva, de impresionantes rascacielos de cristal, que nada tiene que ver con el Berlín histórico, sino que remite más a Nueva York o a Tokio.
Caída ya la noche de un día fuerte por toda la información que absorbimos, por todo lo que caminamos, y por el frío intenso que volvió a acompañarnos, no nos quedó otra opción que aprovisionarnos en el super de algunas “vituallas delicatessen” para cenar en casa y recuperar fuerzas (y panzas).
Caída ya la noche de un día fuerte por toda la información que absorbimos, por todo lo que caminamos, y por el frío intenso que volvió a acompañarnos, no nos quedó otra opción que aprovisionarnos en el super de algunas “vituallas delicatessen” para cenar en casa y recuperar fuerzas (y panzas).
Nos despedimos hasta mañana con estas fotos de una jirafa que pudimos ver en pleno centro de Berlín…
6 comentarios:
recién vuelvo de mi viajecito por el Principado de Cañuelas. Qué hermoso Landon, no sabés las ganas que me diste de ir, esta cabeza cabeza con Niu Iorc. Veremos que dice el Gordo...
Me pusiste la piel de gallina con Berlín!!! quiero más!! besos a todos y sigan disfrutando!!
Qué escriba más Agos, su relato es 100 % fresco y muy divertido!! (vos también Ari, pero lo tuyo es más "madurito")
Querido Ariel y familia:
Estoy siguiendo con suma atención tus pasos y relatos (casi) diariamente y me alegro que estén disfrutando mucho estos maravillosos paisajes. Te mando saludos y espero tu informe de Italia.
Un abrazo grande y saludos a la familia
Juan Veza
Mazzeos
No encontraron a Wedekindt por la zona?
Abrazos
era de lego, la jirafa?
esta muy linda. Saludos... sigo leyendo :)
famiglia!!! q lindo poder leerlos desde hace tantos dias y que nos hagan sentir un poquito al lado de uds!!!
igual confieso que si bien todos los relatos son 100% fantasticos y vivibles, desde acá estamos esperando la juntatta del regreso para los relatos y documental LIVE!!!
sigan disfrutando mucho!!! los queremos,
maru y gus.
La mejor de todas....la anecdota de Agos y la Frase...."Pidió Ticketsssssss"
Sigan disfrutando a fulll
Abrazos
Esteban
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