
Luego de un viaje matador como son todos los viajes transatlánticos, henos aquí, instalados cómodamente en el departamento de Ramiro, en el corazón del barrio de La Latina, pleno Madrid viejo. Al fin...
El viaje fue bueno, algunas turbulencias... lo de siempre. Cero problemas en general.
¿El clima? 2ºC al llegar, nubladísimo, pero contrarrestado con creces por la calidez de Edu, que a las seis de la matina nos hizo un mini tour de bienvenida por Madrid. ¡Gracias, Edu!
En este momento no sé cómo estará afuera el asunto, pero el gris del cielo no invita a ir a mirar.
Menos ahora, que llegó... ¡Dante!


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