Empezamos el día apuntando para el lado del Coliseo. Llegamos recorriendo el Circo Massimo, que era el estadio más grande de Roma, con capacidad para 250000 espectadores. El Coliseo estaba bastante concurrido, con turistas de todos lados. Nos alquilamos una audioguía, y escuchamos interesantes datos acerca de la historia de este otro gran estadio (entre 50 y 80 mil espectadores, digamos que como una cancha de River) y de las costumbres de los espectáculos públicos. Uno se estremece viendo los lugares por los que andaban los gladiadores, los animales…
Luego decidimos seguir un poco hacia el este, como para llegar a la Basílica de Santa María Maggiore. Esta es una de las cuatro grandes Basílicas de Roma y teníamos gran expectativa , pero lamentablemente la encontramos cerrada. Y bueno, para compensar nos fuimos a comer unos risottos… ¡qué va a hacer!
Volvimos para ver la Iglesia de San Pedro in Vincoli, que significa San Pedro en Cadenas. La iglesia es una iglesia “menor”. Aún cuando hay más de 900 iglesias en Roma, no deja de asombrar que iglesias como esta sean consideradas “menores”. San Pedro in Vincoli tiene como reliquias las cadenas con que maniataron a San Pedro… ¿qué tal? Pero eso no es todo: tiene también una “esculturita menor”: el Moisés, de Miguel Ángel. Asombroso todo: la “iglesia menor”, y la gran escultura del profeta con cuernos, que iba originalmente destinada a la tumba del Papa Julio II (como aquellas otras inconclusas que vimos en La Accademia de Florencia).
Más tarde fuimos al Panteón. Este antiguo templo de los romanos hace rato ya que funciona como iglesia, y llegamos justo para la Misa. No pueden entrar los turistas en ese momento, así que hicimos tiempo volviendo a admirar la Fontana di Trevi, para volver ya de vuelta al Panteón.
Se dice que esta construcción es el máximo exponente, el mayor logro, de la arquitectura de los romanos. Se mantiene en pie desde hace más de dos mil años. Sobresale su cúpula enorme, semiesfera perfecta de más de 40 m de diámetro, un milagro estructural en sí misma, considerando los materiales y técnicas de construcción que uno asocia con la época. El extremo de la cúpula está abierto al cielo (sí, si lluve, llueve adentro), en un círculo de casi 9 m de diámetro, aue además de una función simbólica cumple una importante función mecánica. Tremendo monumento. Nos quedamos, eso sí, con las ganas de verlo de día, con la luz natural.
Volvimos para ver la Iglesia de San Pedro in Vincoli, que significa San Pedro en Cadenas. La iglesia es una iglesia “menor”. Aún cuando hay más de 900 iglesias en Roma, no deja de asombrar que iglesias como esta sean consideradas “menores”. San Pedro in Vincoli tiene como reliquias las cadenas con que maniataron a San Pedro… ¿qué tal? Pero eso no es todo: tiene también una “esculturita menor”: el Moisés, de Miguel Ángel. Asombroso todo: la “iglesia menor”, y la gran escultura del profeta con cuernos, que iba originalmente destinada a la tumba del Papa Julio II (como aquellas otras inconclusas que vimos en La Accademia de Florencia).
Más tarde fuimos al Panteón. Este antiguo templo de los romanos hace rato ya que funciona como iglesia, y llegamos justo para la Misa. No pueden entrar los turistas en ese momento, así que hicimos tiempo volviendo a admirar la Fontana di Trevi, para volver ya de vuelta al Panteón.
Se dice que esta construcción es el máximo exponente, el mayor logro, de la arquitectura de los romanos. Se mantiene en pie desde hace más de dos mil años. Sobresale su cúpula enorme, semiesfera perfecta de más de 40 m de diámetro, un milagro estructural en sí misma, considerando los materiales y técnicas de construcción que uno asocia con la época. El extremo de la cúpula está abierto al cielo (sí, si lluve, llueve adentro), en un círculo de casi 9 m de diámetro, aue además de una función simbólica cumple una importante función mecánica. Tremendo monumento. Nos quedamos, eso sí, con las ganas de verlo de día, con la luz natural.
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